JUNO / LÍO EMBARAZOSO

Juno, Jason Reitman (2007)

Lío embarazoso, Judd Apatow (2007)


SHE’S HAVING A BABY

“Otro happy ending es posible”. O eso parece reclamar a gritos el nuevo éxito del cine independiente americano. Juno apuesta por una mirada diferente a la realidad diaria de Estados Unidos. Sin embargo, repite rasgos que le despojan de la razón.

En esencia, no se diferencia tanto de otra cinta, sólo seis meses más antigua, que aborda también el tema de los embarazos no deseados: Lío embarazoso. Insisto, en esencia. Los fines y las formas son radicalmente distintos.

Juno va más lejos en todos sus planteamientos. El segundo largometraje de Jason Reitman como director nos presenta una microsociedad de habitantes complejos, caóticos y, en cierta medida, entrañables; que nos remite inevitablemente a un cierto cine independiente americano que encandila al público de todo el mundo y del que resulta buen ejemplo Little Miss Sunshine. Juno (Ellen Page) es una adolescente de Minnesota bastante atípica, al menos si la comparamos con el canon juvenil a seguir propuesto por Hollywood: es maleducada, despreocupada, desaliñada, excéntrica, sarcástica y, lo que es más, aparenta tener ideas propias. Del aburrimiento pasa al sexo y de ahí al embarazo inesperado. Comienza así su viaje iniciático, su paso a la madurez; que ella elabora tomando por su cuenta las decisiones importantes de su vida.

Nada que ver con Allison, la primeriza de Lío embarazoso. Katherine Heigl encarna a una veinteañera con creciente éxito laboral; que en una noche de fiesta se emborracha y se queda embarazada de un tipo al que acaba de conocer, Seth (Ben Stone). Si bien es cierto que esta situación no es demasiado acorde con la moral americana, el transcurso de los acontecimientos guiará al espectador por una carretera de sentido único, trazada por la estructura clásica de la comedia romántica más convencional, que reforzará algunos juicios de valor demasiado anclados, a golpe de audiovisual, en la sociedad americana.

He aquí la diferencia principal entre las dos películas. Son dos comedias que tratan el mismo tema, pero mientras que Lío embarazoso se limita a introducir ciertas variaciones de actualidad (noches de borracheras, veinteañeros que fuman de marihuana, sexo liberal) sobre un esquema de género canónico; Juno se salta las buenas formas, huyendo de expectativas previsibles (pocas, para ser fiel a la verdad), diálogos edulcorados y sensiblería fácil.

No hay que llamarse a engaño, Juno no es una película polémica ni alarmante. Se trata de una traducción suavizada de otros títulos del cine indie como Ghost World, en la que se deja ver la impertinencia atroz del cómic underground de los noventa, llevando a sus personajes hasta el extremo de lo incómodo. Juno no procede del mundo del cómic, sino de las elucubraciones de su extravagante guionista, Diablo Cody, cuyo estilo irónico cautivó a los productores; pero comparte algunos elementos con este. El uso de la infografía en los créditos, mezclados con imágenes reales; así como la presentación que en el inicio de la película Juno hace de sus parientes, con un montaje rápido de planos cortos; recuerda necesariamente al universo de las viñetas.

Tal vez podría vislumbrarse aquí una tendencia de la comedia americana, una nueva vía que se debate entre la comedia romántica más superflua (los ejemplos serían infinitos), el slapstick gamberro de actualidad (títulos como Colega dónde está mi coche o American Pie) y la crudeza de las comedias independientes.

Dependiendo de la categoría a la que se acerquen, el resultado será uno u otro. Si Juno es un versión light de la comedía dramática independiente, Lío embarazoso es una adaptación moderna de la comedia romántica.

Los elementos que Lío embarazoso actualiza son más de contenido que de continente. Incluye nuevas formas y personajes de la estructura social, como puede ser la división no sexista del reparto de tareas domésticas en la familia, la mujer trabajadora y exitosa o la figura del “peter pan”; a la vez que los fuerza a entrar en un camino en el que la moralidad resulta victoriosa. Lío embarazoso se desarrolla de forma apretada, encajada con calzador en dos horas; a fuerza de lógica social simplista y personajes que se revelan planos a medida que avanza la película. Todo en la cinta se ajusta definitivamente al prototipo americano. El fin es uno y la mirada es unidireccional. Decir más de esta película de Judd Apatow sería repetirse.

Juno está también condensada (un trimestre de embarazo cada treinta minutos), pero avanza paso a paso, dejando que nos recreemos en la orquestación de los personajes, con pasado y presente propio. El encorsetamiento temporal de estos no es incompatible con un modelo más libre de evolución de sus personalidades; en el que no nos vemos en la obligación de sentirnos identificados con golpes efectistas como conversaciones trágicas o música conmovedora. Juno toma decisiones rápidas, pero apenas nos involucra en su proceso de elección, al contrario que en Lío embarazoso, que pretende ponernos en tensión con dramatismo instantáneo ante las posibilidades de su protagonista (aunque apenas se mencione la posibilidad del aborto).

El gran pero subyace en las trampas que Juno ha puesto en el camino. La primera de ellas: hacernos creer que nos muestra un universo diferente. Sin embargo, la lista de películas sobre auto-inadaptados de instituto, con reivindicación explícita de aprobación social o no, con música indie de fondo o no, con embarazo o sin él; no empieza ni acaba con Juno.

La segunda: la justificación anticipada del final feliz. Aunque seamos partícipes de su evolución, Juno pelea, como cualquier adolescente, por demostrar que su decisión es la correcta y que lleva razón. La película es adolescente en ese aspecto. Se revela como un constante aviso de lo que va a suceder, por lo que todo conflicto, argumentación o apariencia de madurez quedan invalidados y relegados a la espera de que nos dibujen, al final, una sonrisa.

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